jueves, 8 de junio de 2017

IRAN: TEHERAN, EL IMPERIO PERSA Y LA RUTA DE LA SEDA

10 de ABRIL – 06 de MAYO (DOGUBAYAZIT - TEHERAN) 989 KM

Salam queridos/as lectores/as!!

Escribo desde Teherán, pequeña capital iraní de 18 millones de habitantes. Ha pasado casi un mes desde que publiqué el último post en Dogubayazit, mientras esperaba por mi visado iraní. Durante este tiempo ha sido realmente difícil publicar nada. Aquí el Wiffi simplemente no existe en las calles y en la gran mayoría de las casas iraníes tampoco. Así que aprovechando que estoy pasando unos días de relax en Teheran he buscado un cyber y aprovecho para ponerme y poneos al día.
Y ahora…

¿Por dónde empiezo? …. Hay muchas cosas que contar!

Lo primero. Llevo en este país 3 semanas y estoy convencido que no puede haber otro país más hospitalario. Me apostaría un helado y una gorra sombrilla en mitad del desierto a que no hay país más acogedor que Irán. Ordago a grande!

Desde el momento que cruzo la frontera con Turquía siento que muchas cosas han cambiado radicalmente. El ambiente es totalmente diferente. Bazargan, la primera ciudad que encuentro en Irán está mucho más limpia que Turquia, la gente parece mucho más tranquila y sus miradas inspiran más confianza. Aún es pronto para sacar conclusiones pero las sensaciones son muy buenas. Lo que tantas veces había oído hablar sobre Irán comienzo a vivirlo en primera persona.

Llegar desde Dogubayasit a Teherán me ha tomado 11 días de pedaleo -989 km- y un día de descanso (en Tabriz, donde conozco a Quico, un chico de Valencia con el que finalmente viajo hasta Teherán).

La ruta que hago es:
Dogubayazit – Maku – Qaraj ziya oddin - Marand – Tabriz – Tabriz (día de descanso) – Qarah Chaman - Ahechi - NikiPey – Amid Aba – Rahim Abad - Palang Abad - Teheran








Durante estas semanas de viaje he comprobado que Irán es ante todo un país muy seguro. No ha habido ni un momento en el que me haya sentido en peligro. Todo lo contrario. La gente iraní es muy atenta, acogedora y respetuosa. Se acercan y lo primero que preguntan es qué necesitas, en qué te pueden ayudar. Sientes que están dispuestos a ayudarte en lo que sea te haga falta y que esa predisposición nace de una profunda sinceridad. Así que es difícil escapar de sus atenciones. A veces demasiado. Es difícil encontrar un segundo para estar con uno mismo. Y los que tenemos genes de lobo estepario a veces nos agobiamos. Desde el momento que entro a Irán no paran de llegarme invitaciones para comer, dormir, charlar un rato, echarme una foto (el deporte nacional por excelencia es el “Selfismo”). Sin ir más lejos, mi primera noche en Irán la paso en un hotel que me paga un chico que conozco en la calle. Yo pretendía dormir en un parque público pero fue imposible. Se empeñó en que durmiese en un hotel, y así fue. Al día siguiente fui a la tienda donde trabajaba para invitarle a desayunar y fue imposible que aceptase. Comenzaba a degustar la camadería Iraní.





El tercer día de viaje conozco a Samad, un camionero que al verme en la carretera, detiene su camión para charlar un buen rato. Está acabando su jornada de trabajo y me dice que vive en Marand, a unos 80km de donde estoy. Va a dejar el camión en un polígono, cogerá su bici y nos encontraremos en el camino. Así sucede y esa noche ya tengo un lugar donde dormir, una cena casera preparada y una familia a la que conocer y de la que dejarme cuidar. El lobo estepario aúlla encantado a la luna llena….

Al día siguiente llego a Tabriz, ciudad destacada en Iran por su Bazar patrimonio de la humanidad y unas cuevas importantísimas, que por cierto, no voy a ver. Cuevas que no sean bodegas, no son de fiar… En Tabriz conozco a Quico, que viene desde Valencia y se dirige a Malasia. Este anda aún más colgado que yo, viaja con una “tall bike”, es decir una bici de doble altura. Son dos cuadros soldados, lo que le hace pedalear desde un segundo piso ;-) Nos conocemos en un parque donde íbamos a acampar (En Iran son muy comunes los parques públicos donde las familias que están viajando por el país ponen sus tiendas de campaña y pasan una o dos noches). Nosotros pasamos dos noches en Tabriz. El día que nos tomamos libre lo aprovechamos para visitar el bazar, hacer compras de avituallamiento para los siguientes días, hablar con todo el mundo que nos para (al ver la bici de Quico no hay nadie que quede indiferente), arreglar algunas cosillas de las bicis,…

Quico suele hacer menos kilómetros que yo, ya que suele levantarse algo más tarde y va más lento. Decidimos que ya iremos viendo día a día cómo nos entendemos. Sin contratos de ningún tipo, sin agobios. Los días que pedaleamos los disfrutamos mucho. Obviamente cada uno tiene que ceder en algunos aspectos, modificar sus rutinas del día a día y escuchar la opinión del otro en las mil decisiones que se toman durante un viaje en bici de estas características. La verdad que es un chico con mucha experiencia viajando y con buen sentido del humor, así que resulta sencillo entenderme con él y disfrutar de estos días. Nos alejamos de las zonas bulliciosas y decidimos hacer acampada libre siempre que podemos, que son todas las noches menos un par de ellas en las que nos invitan a dormir la gente de algunos pueblos que cruzamos a media tarde. Esos días aceptamos encantados (de vez en cuando viene genial un techo y una ducha).






Finalmente pasamos juntos más de una semana, hasta que llegamos a Teherán y nos tenemos que separar debido a que cada uno tenemos sitios diferentes donde quedarnos todos estos días. En Teherán debemos solicitar los visados de Uzbekistan primero y de Turkmenistan y Tajikistan después, así que dos semanas de parón no nos los quita nadie.
La entrada en bici a Teherán es un caos total. Cuando a las 3 de la tarde consigo entrar en la ciudad y pienso que ya lo tengo todo hecho, recibo la localización de la casa en la que me quedaré unos días y veo que está al otro lado de la ciudad, 25 km de tráfico, humo, bullicio y locura! Qué bonito es andar en Bici en Tehrán!! Llego a la casa de Imán con el “Master en conducción temeraria sobre pista de asfalto aderezada de mil imprevistos”. En las calles de Teheran todo puede pasar: 4 personas en moto por la acera y en dirección contraria; camionetas cargadas de muebles que duplican su propio peso; semáforos que no conocen más que el color ámbar (precaución señor conduct….. Ni caso!); gente que cruza donde puede y le da la gana (no es exactamente la ciudad soñada por los peatones); carretas, carreteros, heladerías motorizadas; bicicletas supermercado; vendedores ambulantes,… Lo dicho, sortea todo esto y grita Eureka si llegas vivo a casa. Ahora, fuera bromas, dentro de este caos, me pareció una ciudad más segura que Estambul para andar en bici, ya que todo el mundo conduce pensando que en cualquier momento alguien o algo se le puede echar encima y mantienen un ojo alerta.

Paso en Teherán 3 días, que aprovecho para solicitar el visado de Uzbekistán, arreglar unos agujeros en una de las alforjas, coser unos rotos que tengo en pantalones y camisetas (ayy si los viese mi ama!!), comprar algunas cosillas,.. en fin, aprovisionarme para el día que me toque marcharme de nuevo. También disfruto de Iman y su madre Sinam, en cuya casa me quedo todos estos días. Gente encantadora que me hacen sentir como en mi propia casa. La madre a pesar de no habla inglés tiene un gran sentido del humor, se hace entender muy bien por gestos (viva la mimomanía!!) y cocina de maravilla. Iman es un chico de 28 años, amante de los viajes en bici. Nos echamos muchas risas durante estos días y esto siempre es de agradecer. Una de las cosas que más me gusta de Irán es que se come y duerme en el suelo del salón, sobre las alfombras persas que tienen en toda la casa. Es gracioso no ver ni una cama ni una mesa en toda la casa. Yo la verdad que estoy encantado. Menos que limpiar!!jajaaj… Filosofía minimalista you know.. Es también curioso que duerme toda la familia junta en el salón. Nada de los aitas a una habita y la adolescente en su cuarto. Aquí llega la noche, sacan una especie de colchoneta para cada uno/a y todos al suelo del salón. Después de 4 días tienes la espalda más recta que un sargento.





Como debo esperar 8 días a que me respondan de la embajada de Uzbekistan decido dejar la bici en casa de Iman y recorrer el resto de Iran en autobús. La primera ciudad que visito es Ispahan, una de las ciudades más bonitas de Irán y según dicen, del mundo entero (No han visto Santurtzi y su puerto marinero). La verdad que me hace mucha ilusión conocer esta ciudad porque entre otras cosas es la ciudad a la que llegaba el protagonista de El médico, libro que leí en mi primer viaje y que tantas veces me había imaginado. La verdad es que responde a las expectativas. En ella se encuentra la segunda plaza más grande del mundo, la plaza de Naqsh e Yahan con la mezquita del Iman Jomeini, la mezquita del jeque Loft Allah y el palacio de Ali Qapu. También cuenta con un rio que cruza la ciudad y multitud de puentes que unen ambos lados la ciudad y entre los que destaca el Si o sepol Brigde, un puente precioso y en el cual se reúne la gente una vez que atardece, para cenar, pasear o simplemente ver atardecer.











Isfahan es también importante por haber sido un destacado enclave en la ruta de la seda y como he dicho antes, por haber sido la ciudad donde el filósofo, médico, astrólogo y erudito Ibn Sina fundó sus universidades y pasó gran parte de su vida. Un par de noches las paso en casa de una amiga de Iman, pero su padre no me deja ni un segundo a solas (duerme junto a mí las dos noches y no puedo ni cagar a solas. Me imagino que tiene que ver con que sus dos hijas viven en casa y no quiere que se mancille su honor. Le ha dado igual que le diga que estoy casado y le haya enseñado mi foto, beso incluido con mi señora Jone). Así que con ese marcaje tan férreo, decido inventarme una excusa y pirarme a un hostel.

Qué libertad, por deus!!!! Disfruto de la ciudad y algo maravilloso sucede. Por casualidad doy con la escuela de Arte dramático de Ispahan justo cuando ensayan una obra de teatro. Veo el ensayo y cuando se enteran de mi presencia paran todo lo que están haciendo para hacerme mil preguntas. Por supuesto me piden que les haga “algo” (esto lo odiamos los actores/actrices, aunque parece que en Irán no tanto) y de repente ahí me veo en un escenario representando un fragmento del viaje a Itaca de Konstantin Kavafis. Terminamos el día dando una vuelta todos juntos y yéndome a tomar un café con uno de ellos. Hace varios día que ha empezado el Ramadán y la mayoría de los restaurantes están cerrados así que nos lleva un rato encontrar un sitio abierto que nos ponga los cafés aunque sea en plan take away.

De Isfahan marcho a Yazd. Otros 500km atravesando un desierto fabuloso (visto desde el autobús-). Se trata de una ciudad mucho más pequeña (400.000 habitantes frente a los casi 4 millones de Isfahan). Es una de las ciudades más calurosas del país pero también una de las más antiguas, ciudad estratégica en la ruta de la seda y con una arquitectura única en el mundo. Su zona antigua es un laberinto de calles estrechas y casas de adobe de una única planta entre las cuales decido perderme. También cuenta con la mezquita de los minaretes más altos del mundo persa, un museo del agua (un increíble laberinto subterráneo para llevar el agua a toda la ciudad) y el Templo del Fuego, uno de los monumentos que llevaba tiempo queriendo visitar, ya que en él se encuentra una llama de fuego que no se ha apagado desde el 470D.C. Se trata de un templo de la religión Zoroastra (seguidores de Zaratustra). A este se le considera el primer líder religioso que promulgaba el monoteísmo, en concreto a Ahura Mazda, el gran Dios. Debido a la expansión del islam esta religión se vio relegada a un segundo plano pero aún hoy día hay muchos seguidores zoroastrianos tanto en Persia como en la india, a los que se denomina parsis. El templo en sí no es nada espectacular pero me emociona visitarlo y contemplar esa llama con más de 1500 años de vida. Gora Zaratustra!! Adoraban el fuego y proclamaban que había tres formas de mejorarse a sí mismo y alcanzar la felicidad: Buenos pensamientos, buenos acciones, buenas palabras. No está mal no?





Abandono Yazd para dirigirme Shiraz, al Sur de Irán, otra de las ciudades que todo el mundo me recomienda fervientemente. El primer día visito la mezquita rosada (Nasir ol molk) y uno de los sitios más espectaculares que haya visto hasta ahora, el Mausoleo Shah Cheragh, lugar de peregrinación que permanece las 24 horas de todos los días del año abierto. El ambiente que se respira dentro es cautivador, totalmente diferente al resto de lugares sagrados que he visitado anteriormente. Es el tercer sitio más importante en Iran después del mausoleo de Mashad (donde pasaré antes de llegar a Turkmenistan) y el de Qom. En el mausoleo se haya una increíble mezquita con una cúpula en forma de huevo muy poco frecuente, la tumba del hermano del séptimo Iman, un mausoleo, una escuela teológica y más de cien estancias para los peregrinos (salas de reposo, enfermerias, oratorios, lavabos, …).

Esa noche descanso en un hostel y al día siguiente llamo a los tios de la amiga de Isfahan, que me había dado su teléfono. Resulta ser una familia bastante humilde que viven a las afueras de Shiraz. Me reciben estupendamente, me enseñan el barrio y cenamos en su casa unos deliciosos kebaps hechos en la barbacoa de su casa. A la noche llegan muchos amigos de su tio y de su sobrino. Avanzada la medianoche me voy con los amigos del primo a Shiraz. Vamos a comer helados y finalmente a un parque a cantar. Uno de ellos lleva una guitarra y cantan un montón de canciones iranies. Yo me sumo cantándoles un par de canciones que tengo en mi repertorio y que se empeñan en grabar (me querrán chantajear en un futuro??). Es una noche divertidísima rodeado de muy buena gente.

Al día siguiente me vienen a buscar nuevamente los amigos, junto con su padre y me llevan a Persépolis!!!! Me emociono muchísimo al saber que finalmente voy a visitar la ciudad fundada por Dario El Grande hace más de 2500 años. Fue la capital del primer gran imperio del mundo hasta que Alejandro el Magno la conquistó 200 años después, terminado el reinado de Xerxes I. El padre de estos chicos es zoroastriano (seguidor de Zaratrusta) y para visitar la necrópolis se viste con las ropas adecuadas. Finalmente me deja una chaqueta para darme una vuelta ya que dice que dice que ayuda a acercarse a los dioses. Que no sea por chilabas!! Esta familia es contraria al islam. Según dicen, todo lo que tenga que ver con lo árabe lo rechazan. Ellos son seguidores de la religión que predominaba en Persia antes de la expansión del islam (600 d.c). Los nombres de su familia son persas, no árabes, sus costumbres lo mismo. En este viaje hacia el sur de Iran me he encontrado con mucha gente que me trasmite su rechazo a todo lo que tenga que ver con el mundo árabe y se sienten orgullosos de haber conservado el idioma farsi, que aunque comparte el alfabeto arábigo, es un idioma totalmente diferente.





A la tarde me llevan a visitar Shiraz, el bazar, una ciudadela que se construyó en la antigüedad. Volvemos a su barrio y me convierto en la atracción del momento. Todos los vecinos vienen a verme, darme la mano, reírse al oírme chapurrear farsi,.. Un show que después de varias horas tenemos que cortar ya que debo hacer la maleta e ir a la estación de autobuses. Me espera un viaje de 12 horas para volver a Teheran. Me despido de todos ellos con una gran felicidad. En apenas dos días me he sentido tan querido, cuidado y bien atendido que abandono esta ciudad feliz por todo lo vivido en ella.

Regreso a Teherán y me hago el planning para estos días: Recoger el visado de Uzbekistan, solicitar el de Turkmenistan, cambiar la cadena a Polaris y arreglarla otras heridas del camino, comprar comida para el viaje, visitar lo más destacado de Teherán y publicar en el blog. Y aquí estoy!!! Yeahhh!!!!!

Creo que os he contado bastante fielmente mis días en Irán. Aún así, dejadme que os deje algunas impresiones más sobre mi estancia en el país persa:

  • El toroff es una de la cosas más extrañas y divertidas del país. Cuando vas a pagar algo en un restaurante, supermercado, tienda, taxi,.. ellos te van a decir que no, que estás invitado. Tú tienes que insistir en pagarles y ellos te van a insistir en lo contario. Tras 3 o 4 veces ellos te aceptan el dinero. No es que te quieran invitar, es su forma de hacer las cosas. Si te dicen que te invitan y les dices que ok y te vas, ellos saldrán detrás de ti y te dirán si no tienes dinero para pagar. Una vez nos pasó que uno nos invitó a desayunar a su casa y le dijimos que sí a la primera (deberíamos haberle dicho que no para que el nos volviese invitar y así 3 o 4 veces) y al rato nos dimos cuenta que no nos iba a preparar nada de nada, que había sido por torof, es decir, por educción.


  • De vacaciones creo que es un sitio ideal para visitar, pero para vivir ummmm…. Países musulmanes hay muchos en el mundo y en cada uno de ellos se vive de forma diferente la fe. Aquí en cambio la religión lo invade todo y no puedo estar más en contra ni del papel que le otorgan a la mujer ni de la relación que se establece entre hombres y mujeres. Lo se. Es cultura. Lo sé. La nuestra tiene también muchísimas sombras y mucho por mejorar. Pero yo, aquí, no me veo..


  • La gente en general está bastante contenta con el actual presidente Rojani, bastante más abierto que los anteriores y con ideas más modernas, aunque en general consideran que aún no es suficiente. La gran mayoría anhelan al último rey Mohammed Reza, quien fue echado por su pueblo tras la revolución de 1979. Lo que no sabían cuando aquello es que esa revolución popular se iba a convertir en la revolución que los islamistas iban a aprovechar para hacerla suya (Ayatola Jomeini a la cabeza) y cambiar poco a poco el rumbo del país. Cierto que con Mohammed Reza el pueblo persa contaba con mucha libertad (el pañuelo en las mujeres era opcional, se podía beber, había más libertad,..) pero también lo es que este rey se aferró en el poder gracias a varios golpes de estados que organizaron EEUU y Reino Unido en el país. Para devolverles el favor, tanto los recursos de hidrocarburos como los del ferrocarril o la tabacalera por ejemplo, siguieron siendo explotados por estos países extranjeros. Aún así, según me parece entenderles, mejor pobres que jodidos.


  • Prohibido totalmente el alcohol. No es como en Turquia que no te lo venden en restaurantes, bares,… pero lo puedes comprar en algunos supermercados o licorerías. No, en Irán a quien se le encuentra en posesión de alcohol, cárcel o multa. Así de divertido. Aún así, la gente consigue alcohol y lo beben en sus casas, en fiestas que se organizan de forma bastante discreta. Que no falte la fiesta, iraníes del mundo entero!! La verdad que son un pueblo que siempre están divirtiéndose, con muchísimo sentido del humor. Vamos, que te irías con ellos a una fiesta haya o no haya alcohol.


  • Sus alfombras son espectaculares (la pena que no me quepan en ninguna alforja), el té tiene mucha importancia en su día a día (Por favor, no digáis que os gusta el ice tea!!!) y sus gatos maúllan en persa. Obvio no?


  • Y por último, apagad los televisores, radios y cerrar los periódicos cuando ves una noticia de Irán. Hacen mucho mal. Mejod venid a verlo con vuestros propios ojos. Todo el mundo occidental metiendo miedo a sus ciudadanos/as acerca de Irán y no puede haber país más acogedor y educado que este. He comprobado que nos dan mil vueltas en seguridad ciudadana, humanidad, respeto al prójimo, educación… (Cuando pienso en la forma que sería recibido un Iraní que llega en bici a nuestro querido mundo desarrollado me dan ganas de llorar).

Aún me queda en Irán cerca de un mes pero siento que no tengo pulmones suficientes para agradecerles su cariño.


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MAMNOON PUEBLO PERSA!!!!!!!!!


2 comentarios:

  1. Goyito!! Siempre describes muy bien todo en el blog pero en el caso de Iran tenía más ganas de conocer como lo vivías y me ha sorprendido muy positivamente!! Dale duro al hierro txapeldun!!

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  2. Saludos desde Costa Rica! Muy admirable éste viaje, que dichoso!! sigue adelante y mucha suerte! Pura Vida!

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