miércoles, 28 de junio de 2017

IRAN II: LA RUTA DE LA SEDA, EL DESIERTO Y UNA SORPRESA FINAL.


06 de JUNIO – 26 de JUNIO (TEHERAN – MASHHAD)  890 KM

Comienzo este post aderezándolo con un poco de intriga y adelantándoos que el viaje ha dado un giro significativo. En las últimas semanas se han sucedido varios contratiempos que me han hecho modificar el viaje y que os contare más adelante (Así leéis el post hasta el final, que ya os conozco! ;-)

Sigo con algunos datos curiosos de Irán:

-         Llegar a Iran es ganarle la partida al tiempo. Según su calendario nos encontramos en el año 1396, así que llegar este país, a pesar de no devolverme mi tupé, me ha devuelto 622 años. ¡¡Viva la vida!!



-         Aquí está muy extendido operarse de la nariz y se puede ver cada día a decenas de personas caminando con la calle con una tirita en el naso (Aunque corre el rumor que much@s de ell@s se ponen la tirita sin haber pasado por el quirófano….Ayyy que malas las apariencias). Yoo me he solidarizado con l@s cuentistas…






-         Es un país de realmente 4 estaciones. Aunque me cueste creerlo, por ejemplo en esta misma ciudad donde me encuentro–Mashhad- en verano llegan fácilmente a estar a 50ºC (doy fe) y en invierno a -30ºC. Si esto no es un buen contraste…  



-         En la carretera encuentras muchos camioneros tomándose un descanso. Si te tomas tu tiempo en charlar con ellos comprobarás que muchos de ellos más que descansar, están fumando opio. Se trata de una sustancia que usan para espabilarse y quitarse el cansancio. Aquí en Iran, a diferencia de la mayoría de países donde los conductores no pueden conducir más de 8 horas seguidas, no hay restricción alguna. Pueden conducir las 24 horas del día si quieren, así que a falta de descanso, pipa de opio. Hace varios días he leído un artículo en el que se habla de que en los últimos años el número de consumidores de opio en Irán  ha aumentado en más de 2 millones de personas (y todos no son camioneros oye! Un respeto a la profesión.).


-         Se trata de un país con muy pocos bares y restaurantes. L@s iraníes acostumbran a comer en casa. No tienen la costumbre de salir a comer a un restaurante (como la comida casera en ningún sitio). Eso sí, adoran salir a los parques de picnic nocturno, con su tienda de campaña, su hornillo y todos los utensilios necesarios. Pasan la noche fuera, duerm toda la familia en una tienda de campaña y a la mañana siguiente pliegan el txiringito y a comenzar el día. Pues no es mala costumbre verdad?



-         Si quieres causarles una buena impresión, aprende varias palabras de persa e intenta comunicarte con ellos en su idioma. Te echarás y se echrán unas cuantas risas y tendrás una acogida formidable (Aunque esto es extrapolable a todos los países por lo que he pasado). Moskelinis!!


Y podría contaros muchas cosas curiosas de estos persas pero creo que es hora de continuar con el viaje.

¿Por dónde íbamos? Ah sí, Teherán!!

El 6 de Junio solicito en Teheran mi visado para Turkmenistan y el plan es recogerlo 10 días más tarde en Mashhad, ciudad a 200 km de la frontera con Turkmenistan. Preparo las alforjas y disfruto mi último día junto a Iman y su familia. Finalmente el día 8 de Junio del año 1396 pongo rumbo a Teheran.

Adelataros que estos días de pedaleo hasta Mashhad han sido sin duda alguna los días más duros de todo el viaje. Las temperaturas han sido altísimas (desde las 7 de la mañana los termómetros superaban los 30 grados) y el desierto que me acompañaba no me reservaba ni una mísera sombra donde refugiarme, así que en alguna ocasión me la he tenido que fabricar yo mismo con las varillas de la tienda de campaña y el sobretoldo. ¡¡Que a tod@s nos gusta comer a la sombra!!

 Desde Teheran hay dos rutas para llegar a Mashhad. Una discurre junto al Caspio, atraviesa zonas verdes y a pesar de ser algo montañosa es la que elige el 90% de l@s cicloviajer@s que van a Mashhad. La otra es la del desierto, la que yo tan valientemente cogí sin saber exactamente dónde me metía.




Una vez en la bici tardo solamente un par de  horas en salir de la ciudad pues me resulta bastante sencillo orientarme entre tantas calles y rotondas y tomar la carretera que se dirije hacia Garmsar, mi primer destino. Los kilómetros se suceden bajo un calor sofocante y el paisaje es horrible: arena, desmonte, coches, varias ciudades anexas a Teheran que no son más que un cúmulo de polvo y caos circulatorio. A media tarde comienzo a dejar atrás el cemento  y comienzo a sumergirme en esta piscina de arena llamada desierto iraní. Después de todo el día sin ver un sitio decente donde acampar acabo durmiendo en una gasolinera donde he parado antes de anochecer para coger agua. La opción de seguir pedaleando de noche hacia ningún sitio concreto del desierto no me convence así que allí me quedo con los operarios, que andan con ganas de conversación. Monto la tienda. Los motores de los camiones que llegan y se van se convierten en una agradable canción de cuna que me sumerge en un plácido sueño de carretera.

Al día siguiente los trabajadores de la gasolinera me invitan a desayunar. Hacen continuas bromas relacionadas con el sexo y hablan de Tailanda y Europa como lugares turísticos sexuales. No me hace mucha gracia pero esta gente anda muy salida. Aquí tienen una represión sexual tremenda. Me resulta muy curioso enterarme que aquí no se lleva lo de tener novio/a. Es más, está prohibido tener relaciones con alguien que no sea tu mujer/marido. Exceptuando en Teherán donde hay algo más de libertad, en el resto del país normalmente se casan al poco de conocer a su pareja, así pueden tener más libertad para viajar juntos, ir de la mano por la calle sin llamar la atención y poder darle a la matraca siempre que gusten. Pues lo dicho, que los que no están casados andan muy cachondos (me imagino que también cachondas aunque no me lo han dicho de primera mano) y todos hablan de irse a Europa o a Tailandia en plan turismo sexual. Es lo que hay. Aunque yo diría que ningún tipo de represión ha conseguido nunca extinguir la llama del deseo, más bien lo contrario.

Los siguientes días son bastante monótonos. Calor desde que me despierto, litros y litros de agua que bebo y sudo segundos más tarde y un paisaje bastante desesperante, arena a una lado, arena al otro, algunas montañas alejadas que me parecen preciosas por el simple hecho de surgir de la nada y  camiones y coches que paran continuamente para darme fruta, dulces y sobretodo agua o te. A pesar de echarme crema varias veces al día me he quemado los brazos, la cara y el cuello. Podría pasar perfectamente por un alemán en Benidorm (¡Quiero una cerveza de litro!)







En esta ruta hacia Mashhad hay un tramo de 250km en los que no hay ni un restaurante ni gasolinera ni por supuesto fuente donde abastecerme de agua. Me armo de valor y de mucha agua (13 litros) para cruzarlo. El día no va mal, avanzo rápido y apenas descanso pero después de 150km con el viento en contra y con bastante mal cuerpo en general, decido aceptar una de las tantas invitaciones que he tenido durante el día y cargo la bici en una furgoneta para adelantar 100km y poder salir de esa cazuela hirviendo cuanto antes. Me duele mucho tener que coger esa furgo pero creo que es una de las mejores decisiones que he tomado estos días. El de la furgoneta no dejaba de preguntarme qué hacía por allí en bici…


Durante los 10 días que tardo en llegar a Mashhad siempre he encontrado un lugar excepcional para dormir. Ni una sola noche me he quedado en mitad de la nada. He dormido en restaurantes de carretera, en mezquitas, en caravanserais (los lugares en los que se hospedaban los viajeros y sus camellos cuando la ruta de la seda estaba en su apogeo –siglo I A.C-. Siglos más tarde descubrieron que era más rápido y económico enviar las mercancías por mar y poco a poco esta ruta que recorrió Marco Polo entre otros muchos, fue perdiendo protagonismo) y por supuesto, en las casas de gente que tan predispuestamente me invitaba. Es el caso de Omit, un chico que me para en la carretera y me dice que me quede a dormir en su casa de Nishabour, lugar donde llego 3 horas más tarde. Paso una tarde genial con su familia disfrutando de una interesante conversación. Visitamos los lugares más significativos de la ciudad. Lo primero que visitamos es la tumba de Omar Yaivan, escritor, poeta, astrólogo y protagonista del libro “Samarcanda” que me leí al comienzo de este viaje, así que yo encantado de la vida. También visitamos una ciudad sepultada por el terremoto de hace un milenio y que han encontrado hace escasos años, la mezquita de Nishabour, el planetario, y la tienda de helados preferida de la familia. Yo, feliz, os podéis imaginar (aunque si os digo la verdad, en mi ranking de países, Iran no está muy arriba en lo que a calidad heladera se refiere).











Finalmente llego a Mashhad. Debo esperar unos días para conocer si me conceden la visa de Turkmenistan y en caso positivo, a lomos de Polaris, dirigirme hacia este país, que al igual que sus vecinos Tajikistan, Kazajistan, Uzbekistan, y Kirguistan fue miembro de la antigua Unión soviética y que hace ya 26 años se convirtieron en repúblicas independientes. Actualmente Turkmenistan es junto con Corea del Norte uno de los países más represivos del mundo.  Solamente conceden visas de tránsito para 3 o 5 días y se prohíbe totalmente el acceso a la prensa internacional. Sus habitantes tienen prohibido cualquier contacto con gente extranjera (algo que muy habitualmente se lo pasan por el forro del camello) y tienen prohibido cualquier crítica al gobierno, con penas de cárcel en su defecto. Su presidente disfruta de un poder ilimitado y un control total sobre todos los aspectos de la vida pública. ¡¡Y yo deseando entrar y cruzar su enorme desierto!! (¡¿Es esto normal, doctor?!)

Es incomprensible cómo un país tan clave en la ruta de la seda por su situación geográfica (haciendo de puerta de entrada y salida desde Iran hasta Uzbekistan) deja mensualmente a muchísim@s viajer@s sin la posibilidad de continuar su camino, al no concederles el visado sin explicación alguna ( Rechazan una de cada 3 solicitudes).

Así que paso 6 días en Mashhad con los dedos cruzados. Aprovecho para descansar, estar a la sombra el mayor rato posible y visitar esta ciudad santa.

En ella se encuentra el lugar de peregrinación más importante para los chiíes, el mausoleo del Iman Reza, el octavo iman de su religión que murió en esta ciudad. Después de la Meca, este es el principal lugar de peregrinación para los chiíes. Cada año recibe más de 20 millones de peregrinos (unos 50.000 diarios) y  la ciudad desprende un fervor religioso inaudito. Compruebas que gente de todo el mundo llega a esta ciudad a visitar la tumba de Imam Reza, árabes con sus turbantes, jeques engalanados, gente humilde de la propia Iran o Irak, familias enteras,… En fin, es una sucesión de peregrinos que llegan por la misma razón, adorar a este Imam y rezar en este lugar santo. Días más tarde me cuentan que la gente que realmente tiene dinero peregrina a La Meca, en Arabia, un viaje mucho más cuantioso.









El momento en el que entro en el mausoleo y encuentro a más de 5000 personas rezando y moviéndose al unísono es de cortar la respiración. Es algo muy potente que me deja de piedra. ¿Cómo es posible que aquí la religión sea tan importante para gente de todas las edades y en Occidente haya sido relegada a un segundo o tercer plano? Me imagino que se debe a muchos factores. Por un lado aquí la religión sigue teniendo mucha influencia, mucho poder, mucho dinero y un protagonismo excesivo en todos los aspectos de la vida pública. Todo es religión y a eso hay que añadirle la falta de libertad religiosa. Mal asunto. O eres o te haces. Pero me asombra sobretodo ver a numerosas cuadrillas de chavales jóvenes, veinteañeros, treintañeros, muchos de ellos con cara de ser chicos de la calle que llegan voluntariamente a la mezquita, rezan, comparten y disfrutan realmente un tiempo de encuentro en ella. Da la sensación de que realmente lo disfrutan.  En Occidente eso lo he visto pocas veces. Habrá muchos factores por los que la religión en Occidente ha perdido parte de la influencia que tenía años atrás, habría que crear un blog para discutirlo, pero lo que tengo claro es que ante todo, la religión debe ser una opción personal de cada un@. Bajo ningún concepto, nadie ni nada, obviamente incluyo a los gobiernos, deben obligarte a ser seguidor de ninguna religión específica, sea la que sea. Y que conste que no estoy para nada en contra de las religiones. Creo que pueden ser una verdadera ayuda para las personas que voluntariamente creen en sus doctrinas. Cada un@ debe buscar lo que realmente le ayude a sobrellevar esta existencia con tantas preguntas y tan pocas respuestas. Pero sin dar  la tabarra, por favor.

Durante los días que espero en Mashhad me hospedo en un hostal de viajeros donde conozco a  gente de los más peculiar: Un alemán que con 18 años se fue de casa y tras 3 años trabajando un una fábrica de plátanos en Australia regresa a casa en autostop; un belga que viaja en land rover con su novia suiza (A él le han denegado la entrada a turkmenistan así que ella será la encargada de entrar en turkmenistan conduciendo y cruzar el desierto); un alemán que lleva tres años sin cortarse la barba y que viaja en bici hacia beijing; Una pareja de australianos a los que no entiendo ni papa; Varios japoneses que viajan en transporte público (uno de ellos, con destino a la famosa tomatina),… En fin, que no me he aburrido para nada durante estos días en Mashhad.





VAYATOLAI Y AYATOLA DE PASEO POR MASHHAD




Y finalmente llega el día de acudir al consulado de turkmenistan en Mashhad. Voy junto al alemán (el de la barba), y tras esperar un rato, nos dicen a ambos que hemos sido rechazados. No hay explicación alguna, no hay porqués. No podemos entrar en Turkmenistan y por lo tanto, acceder al resto de los stanes si no es tomando un avión. Ha resultado un bajón para ambos. Tantas horas pensando en estos países, calculando la ruta, planificando los días,.. y ahora todo se viene abajo. Es un palo pero  hago un ejercicio de reflexión y acabo recordando que soy un afortunado al estar viajando por el mundo en bici, por puro placer. No me quiero ni imaginar lo que debe ser que te nieguen la entrada a un país cuando huyes de una guerra, cuando has sido obligado a abandonar tu país y viajas con toda tu familia. No puedo más que agradecerle al Universo todos los regalos que me da cada día. Sería muy injusto lo contrario, así que nada, a rehacerme y ver en esta puerta que se cierra una nueva oportunidad en el viaje.

Me pongo a pensar alternativas y pronto lo tengo claro. Una opción sería volar hasta Tajikistan y cruzar a la India por Paquistán. Me acerco a la embajada de Paquistán para solicitar el visado pero me explican que debo hacer los trámites en la embajada paquistaní en España. Una opción menos.

La opción de volar a kirguistan para entrar a China-tibet-nepal tampoco es viable ya que la única carretera entre tibet y nepal está cerrada y no hay forma de entrar si no es vía aérea.

Cruzar Afganistán en bici tengo claro que no quiero hacerlo. Lo tenía claro antes del viaje y sigo pensando lo mismo.

Finalmente, tomo una decisión. Volveré a Teherán y cogeré un vuelo hasta la India. Desde allí subiré hacia la Cordillera del Himalaya y desde allí me dirigiré al Este rumbo Nepal, rumbo, Kathmandú.

La decisión está tomada. No hay tiempo para lloros y lamentos. Me esperan muchas cosas por hacer, sacar la visa de india, mirar vuelos a Delhi, volver a Teheran, empaquetar la bici, solucionar mis problemas con la sim card y tarjeta bancaria, preparar todo para el viaje…

Si esto es lo que me deparaba el viaje, lo acojo con agrado. Me cagaré solamente un par de veces en el gobierno turkmenistani y ya está, eso es todo. Haré la postura del labrador en la India y respiraré con el diafragma. Me pondré un punto rojo en mi frente sin fin, desayunaré curry, saludaré cortésmente a las vacas, me dejaré robar parte del desayuno por los monos y aprenderé a chapurrear hindi. Adelante!!

Aunque si os digo la verdad, estoy un poco nervioso. La India en bici tiene que ser algo…. Cómo decirlo…. ¿¿¿¡¡¡¡¡ÚNICO, SALVAJE, IMPACTANTE!!!!!!??

Así que mi próximo post será desde la India y entonces os podré contar de primera mano cómo vivo la llegada y el cambio de país, costumbres, religión, gastronomía y día a día sobre Polaris.

Gracias por estar ahí y en especial a tod@s l@s que me estáis echando un cable desde casa, de una u otra forma, para solventar los diferentes imprevistos que estoy teniendo. Cada día compruebo, feliz de la vida, algo que ya sabía: ¡¡que no estoy solo en esta aventura!!

Gracias, amig@s

¡¡Os quiero!!


3 comentarios:

  1. Gergori, genial tu relato. Ánimo con los vaivenes del viaje. Un abrazo

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  2. Ole tu. No te vengas abajo. Es el destino que te esta diciendo que ese es el buen camino. Mucho animo campeon que tu puedes. Mucha fuerza desde Gallarta...

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  3. Eso es Gergori!!!! Siempre positivo!!!!

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